Prepárate para el Viaje.
Por Alexis Rodríguez Díaz.
¿Qué es una preparación?
Independientemente del destino o lugar al que queramos o debamos ir, la preparación es esencial. No se trata solo de tener o llevar lo necesario, sino de portar solo lo justo para el viaje. No cargar en exceso que nos pese, ni llevar tan poco que nos quedemos cortos en los suministros necesarios.
Una de las cosas que no debemos llevar en exceso es el miedo. Un poco de miedo puede ser útil para medir y calibrar riesgos, pero demasiado miedo nos impedirá avanzar.
Estamos entrando en tiempos de cambio, tiempos de trascendencia. El hecho de que tú no lo sepas o no hayas reconocido el llamado para el viaje no evitará que suceda. El cambio se ha estado gestando durante años y poco a poco se han dado señales.
No voy a decirte cuál es el viaje al que nos dirigimos, pero se trata de que sintonices tu oído y tu corazón para escuchar el llamado. Todo está pasando y muy probablemente los más despiertos ya escucharon el llamado, los otros irán despertando, pero la mayoría que son los dormidos no se enteraran sino cuando ya haya sucedido y estén el viaje inverso.
A veces hay que detener la marcha, apagar la prisa, dejar que todo se aquiete, adentro y afuera, y desde allí escuchar el silencio, allí donde habla el más grande y poderoso.
Ninguna orquesta interpreta una sinfonía en el ruido, es necesario el silencio para que la música suene.
Apaga tu mente por un instante, sumérgete dentro de ti y mira y escucha lo que está flotando en el ambiente del hoy y el aquí.
Oración del silencio.
Preliminar para estar preparado para el llamado.
- Detente por un momento, siéntate en un lugar tranquilo y apartado. Procura quitarte los zapatos y dejar que tus pies estén en contacto con el suelo. Evita distracciones.
- Coloca tus manos con las palmas hacia abajo sobre tus piernas, cierra los ojos y apaga el ruido de tu mente.
- Respira conscientemente. Inhala durante 6 segundos, retén el aire durante 3 segundos y exhala por la boca abierta. Repite esto 5 veces. Mientras lo haces, concéntrate en tu respiración. Imagina que el aire que inhalas sube desde tus pies hasta tu cabeza, irradiando luz como un faro. Cuando exhalas, siente que con ese aire que sale de tu cuerpo también se van cualquier energía o vibración desequilibrada o malsana.
- Ahora, en silencio, procura no distraerte. Suelta tus tensiones y entrégate a este momento. Simplemente déjate llevar por el silencio. Escucha ese silencio que hay dentro de ti mientras no haces nada. Solo escucha y déjate llevar. Si llegan pensamientos o ruidos mentales, regresa al ritmo de respiración y concéntrate nuevamente en una respiración consciente.
- Permanece quieto/a. Todo está bien. Observa y escucha todo lo que está sucediendo dentro de ti. En esa quietud, conéctate con tu verdadera esencia, conéctate con Dios y simplemente di: "Yo te escucho. No tengo que racionalizar ni formar palabras con lo que me dices. Yo te escucho y me siento bañado/a de tu luz y paz".
- Después del tiempo que consideres necesario, agradece por este momento de conexión con el silencio de Dios y regresa a tu cuerpo. Mueve las manos, los pies, el cuello y la cabeza. Abre los ojos lentamente y conserva esa sonrisa de satisfacción que has obtenido en este pequeño pero trascendental viaje.
Bendiciones.
Alexis Rodríguez D.
Paz y Luz
Si quieres acompaña tu oración meditación con esta hermosa melodia.
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