El Significado de mi Oración.
Por: Alexis Rodriguez Diaz
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
Mateo 6:10
Un cuento para reflexionar.
DIOS Y EL ZAPATERODios tomó forma de mendigo y bajó al pueblo, buscó la casa del zapatero y le dijo:Hermano, soy muy pobre, no tengo una sola moneda en la bolsa y éstas son mis únicas sandalias, están rotas, si tú me haces el favor.El zapatero le dijo:Estoy cansado de que todos vengan a pedir y nadie a dar.El Señor le dijo:Yo puedo darte lo que tú necesitas.El zapatero desconfiado viendo un mendigo le preguntó.¿Tú podrías darme el millón de dólares que necesito para ser feliz?El Señor le dijo:Yo puedo darte diez veces más que eso, pero a cambio de algo.El zapatero preguntó:¿A cambió de qué?... a cambio de tus piernas.El zapatero respondió:Para qué quiero diez millones de dólares si no puedo caminar.El Señor le dijo:Bueno, puedo darte cien millones de dólares a cambio de tus brazos.El zapatero respondió:¿Para qué yo cien millones de dólares si ni siquiera puedo comer solo?El Señor le dijo:Bueno, puedo darte mil millones de dólares a cambio de tus ojos.El zapatero pensó poco...¿Para qué mil millones de dólares si no puedo ver mis seres queridos?El Señor le dijo:¡Ah, hermano! Qué fortuna tienes y no te das cuenta.
MORALEJA
Cuando nos amamos, somos capaces de aceptarnos y valorarnos sin ambicionar nuestras carencias, nuestra imperfección y nuestra vulnerabilidad. Cuando nos amamos, valoramos lo que se nos a dado.
Cuando oramos a Dios; Hágase tu Voluntad en el cielo (donde siempre se hace su voluntad), como en la tierra (lo que implica nuestra vida o la de los seres que amamos), en realidad estamos diciendo; “Aceptamos y nos sujetamos a lo que sea que ya has preparado para nuestro presente y futuro".
Por la palabra de Dios sabemos que la voluntad de Dios es buena, perfecta y siempre nos llevará a un fin próspero, pero esto no quiere decir que el camino para llegar allá será siempre de rosas o sin dificultades.
La voluntad de Dios, aunque buena y perfecta, incluye momentos y situaciones adversas, por medio de las cuales Dios forma nuestro carácter y nos prepara para su voluntad en nuestras vidas.
Cuando hagas esta oración, hazla consciente de lo que estás orando, no repitas por repetir sino que ora a Dios disponiendo tu corazón a aceptar la perfecta voluntad de Dios en tu vida, así como se cumple en el cielo.
Recuerda que vendrán días de lluvia e incluso tormenta, también disfrutarás de días soleados y de calma, pero si estás viviendo sujeto a la voluntad de aquel que te ama, quien con amor eterno te protege y aquel que tiene planes maravillosos para tu vida, puedes confiar que el fin de cada situación en tu vida cumplirá el propósito perfecto.
Que la voluntad de Dios no sea tan sólo una oración, sino un estilo de vida.
Recordando siempre que somos las manos de Dios.
“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me guíe a tierra firme”.
Salmos 143:10
Bendiciones

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