Referenciales de Bueno.
Por: Alexis Rodriguez.
¿Te
has hecho la pregunta de cuál es el punto de referencia para determinar que es
bueno y que es malo?.
Empecemos
por el hecho que el bien o el mal estará relacionado íntimamente con lo
que acepta tu entorno y tus creencias. Solo cuando eres disruptivo en
una sociedad puedes efectuar cambios fundamentales en la apreciación del
bien o del mal.
Remontémonos
a la edad media, cuando se libraban múltiples batallas, donde era totalmente
normal y esperables que durante una batalla se cometieran los más terribles crímenes
y torturas. Allí los códigos de moral vistos desde nuestra apreciación de hoy,
no existían.
Nada
mas lejano de ser aceptados por nosotros hoy, el asesinato y tortura física y psicológica
que era administrada en el mundo bajo la expresión “en el nombre de Dios”. Era común
entonces que un comandante o capitán, o un rey o un príncipe entrara en oración
y pedirle a Dios que le ayudara a ganar la batalla. Esto se sucedía en
cualquier religión que evaluemos.
Pregunta
de interés:
¿Era
cruel esa persona que le pedía ayuda a Dios para ganar en la batalla y ser esa
misma persona la que ordenaba, matar, violar, empalar o torturar?
Los
referenciales de maldad en esos momentos históricos no eran los mismos que los
nuestros hoy.
Hacer
censura de esos hechos desde nuestras posiciones y preceptos morales de hoy nos
saca del contexto y no nos permitiría comprender lo que sucedía en ese episodio
de la historia.
Acá
estamos en una oportunidad más de la manifestación del “legítimo otro”.
Recordemos
la autopoiesis de Humberto Maturana (influenciador de la neurociencia, la
sociología, la computación, la literatura y la filosofía).
Según
su teoría, todo ser vivo es un sistema cerrado que está
continuamente creándose a sí mismo y, por lo tanto, reparándose, manteniéndose
y modificándose.
Entonces:
¿Qué es la legitimación del otro?
La aceptación del otro como legítimo
otro se refiere a aceptar que las ideas e intenciones del usuario son
razonables en el contexto en el que lo vivió, considerando su punto de vista e
interpretaciones.
Visto esto, tendríamos que el ser humano siendo
algo mas que un saco de hueso, carne y fluidos, está en constante cambio, evolución
y adaptación, por lo que su mente y su psiquis también lo está.
No es pretensión justificar los grandes crímenes en
algunos momentos de la historia, pero siendo objetivos.
En cada una de esas situaciones, los ejecutores actuaron
como mejor lo sabían hacer, basados en sus referenciales de bien y mal, que ni remotamente
son los nuestros hoy en día.
Vallamos ahora a una actualidad:
¿Cuál es tu referencia de bueno?
¿Sabías que a medida que viajas, conoces, interactúas
con otras culturas, tu referencial de bueno va cambiando? Importante: “Va
cambiando, evoluciona o involuciona”.
Las experiencias son el alimento para esos cambios,
y vamos a un ejercicio:
Si tu estas en contacto permanente con personas que
leen, terminaras leyendo o hablando al menos de los leído por los otros. Cuando
viajas a países con mas desarrollo que el tuyo, tus referenciales de bueno también
cambian, te acostumbras a un bus que pasa puntualmente, te acostumbras a un semáforo
que es respetado, a un cruce peatonal que es intocable mientras el semáforo esta
en rojo; en el caso inverso, cuando donde estas, muy pocos respetan las señales
de tránsito, el ser impuntual es la norma, los valores humanos son decadentes;
quieras o no te veras afectados por ese medio o entorno.
Llegado a este punto, es importante entender que
somos alterables por el medio, que nuestros referenciales de bueno o de lo
bueno cambiaran, evolucionaran o involucionaran según sea el caso.
Vital para nuestros herederos, los hijos están copiando,
los niños están aprendiendo y nosotros estamos siendo responsables de la formación
de ese legitimo otro que forjara la historia del mañana.
Vale pensar en esto.
Somos cocreadores de la historia.
Bendiciones.
Alexis Rodríguez.
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