¿Cómo estás? ¡Bien!
Por:
Alexis Rodríguez D.
Hola,
¡Cómo estás!
La
mayoría de las veces responderás ¡Bien!
Allí viene una pregunta capciosa: ¡de verdad estas Bien, Te sientes a plenitud?
Son
muchas las personas que responden bien como una repuesta simplificada.
Veamos
entonces, empecemos por definir “estar bien” y “sentirse bien” y su impacto en
nuestro día a día.
Estar
bien es un estado de satisfacción óptima, sentirse bien es el resultado de
estar bien y debe estar caracterizada por alegría, paz y porque no, también con
un agregado de felicidad.
Ahora,
cuantas personas mienten y porque mienten al responder a esa pregunta, y responden
de manera corta y tajante a la pregunta con un "Bien"
Responder
con un "bien" tiene mucho que ver con no mostrar detalles, con
escapismo sobre la realidad del consultado.
Es
que si respondemos con sinceridad sobre cómo me siento, seguramente seré
juzgado, o sencillamente entiendo que como me siento no es problema de otro.
Tenemos
un detalle muy importante con esto; la mente no sabe de juegos , ni de mentiras,
es oyente y fiel ejecutor de todas nuestras ordenes , tanto las dadas de forma consciente,
como también aquellas que damos de forma inconsciente.
Las
dos harán mella en el subconsciente, con los resultados correspondientes.
Decir
que estoy, bien o me siento bien cuando no es cierto da una instrucción ambigua
a nuestra mente y al final terminaremos aceptando lo mejorable como normal y de
allí al conformismo es un paso.
Bajo
esta premisa entonces la repuesta escondida con esa afirmación seria estoy
conforme.
Por
allá por el año 77, ya yo era topógrafo y hubo un periodo cuando no conseguí
empleo en mi área, por lo que me emplee en una oferta de vendedor, allí un
chileno de nombre Félix quien era el gerente de ventas me dio una facilitación
inicial y que formó parte de muchas otras.
Félix
era un hombre de eterna sonrisa, por una enfermedad que había sufrido quedo con
una rigidez en sus labios que le pronunciaba una sostenida sonrisa.
Félix
en una dinámica comento que él durante un tiempo se dedicó a coleccionar
saludos, mientras recorría ciudades de Chile y del mundo por donde le
correspondió viajar.
Eso
de coleccionar saludos era un muy particular hobbies, y que habían saludos muy
particulares al responder a la pregunta: que tal, como estas.
Yo
cuando lo recuerdo, lo imito con eso de analizar las repuestas a la pregunta “como
estas”.
Te
contare varios de los muchos saludos que yo he coleccionado en mis andanzas por
el mundo:
- “Bien” (con un desgano
que ni su abogado le creería cuan bien está)
- “Acá estamos”
(nada más abstracto)
- “Que te puedo decir”
(uff… escondido, que será lo que no quiere decir)
- “Jodido, pero
aquí vamos” (reconoce que esta Jodido , pero está conforme)
- “Echándole” (que
le echa, a que le echa)
- “Comme ci, comme ça” (
del francés... o sea más o menos ... regular... eso que no es una cosa ni
la otra)
- “Masomenos” (el famoso más
o menos que también ni es una cosa ni la otra)
- O el mas escurridizo e
enigmatico: “Mejor hablemos de otra cosa”
Total, un variopinto de
repuestas que describen una sola cosa: El consultado está escondiendo la
realidad de cómo se siente
Ahora capítulo aparte veamos:
Según la neurolingüística, cada
pensamiento, cada palabra que instrumentamos va como flecha directo al subconsciente
y de allí al departamento de producción; después de alojarse en nuestro subconsciente
comenzamos a dar forma a la idea elaborada en el pensamiento y posteriormente
empezamos a producir efectos consecuencia del pensamiento.
Que pasa entonces cuando decimos
“me siento bien o estoy bien” cundo en realidad no lo estamos.
Esa expresión se convierte en
una instrucción que debe ser cumplida y se cumple de la siguiente manera:
Lo no tan bien que estoy o me
siento, será asumida como una normalidad, pues estoy decretando y afirmando que
todo está bien aun cuando las cosas están de cabeza, o me duelen todos los
huesos, o estoy bien cuando estoy sin una moneda en mi cuenta de banco o en mis
bolsillos.
Yo uso la expresión castiza: “ni
tan cerca que queme al santo, ni tan lejos que no lo alumbre”.
El tema no es que uno ande por allí
dando detalles de lo que puede y debe ser mejorado en nosotros, pero nosotros
si sabemos y debemos trabajar en mejorar aquello que no esta bien (bienestar
evidente) en nosotros.
O sea que debe haber una forma
de gestionar esas repuestas y sus sublimes pero extraordinarias consecuencias.
El responder bien cuando en
realidad no lo estamos es una manera de trabajar para sentirnos cada día peor.
Recuerdo hace muchos años compartía
en una escuela de filosofía, y una maestra en metafísica me enseño una expresión
que aun uso y que comparto en mis enseñanzas.
Es una expresión magistral por
su sencillez y su mensaje, la fórmula es así:
cuando te pregunten como estas responde
“Cada Dia Mejor”.
Mira de que se trata, reconocer que todo es
superable y mejorable, que como estas y te estas sintiendo es transitorio y que
tu estas trabajando para convertir este estado actual en otro mejor, y así sucesivamente.
Es como en el Kaizen, esa filosofía
y técnica japonesa de mejora continua.
Kaizen, ‘cambio a mejor’ o ‘mejora’ en
japonés, aunque traducido habitualmente al español como “mejora continua” es el
nombre de un método de gestión de la calidad muy conocido en el mundo de la empresa
e industria.
Poner un pie delante del otro, una y otra vez: eso es Kaizen.
Hay que afirmar que cada día será
mejor que el siguiente, esto es un decreto de mejora continua, o sea es Kaizen
para la vida.
Tenemos entonces una vez mas que
nuestras palabras son poderosas y tienen la capacidad de construir o destruir.
Ya sabes, “cuando te pregunten
como estas, di “bien” y muy sonoro y desde dentro de tu pecho si realmente
lo estas, pero si hay algo que debe ser mejorado para ti y tu entorno no dudes
en aplicar esa fórmula, CADA DIA MEJOR”
Bueno me despido con bendiciones
y con un:
“QUE ESTES CADA DIA MEJOR”
Alexis Rodríguez.
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