Tu ultimo Dia.
¿Cuándo?

Por: Alexis Rodríguez

 Cuando el calzado es cómodo, se olvida uno del pie; cuando el cinturón es cómodo, se olvida uno de la cintura; cuando el corazón está apaciguado, se olvida uno de “a favor” y “en contra”. Chuang Tzu dijo que lo real, lo divino, hay que alcanzarlo perdiéndose completamente en ello, e incluso el esfuerzo de alcanzarlo se convierte en una barrera. Así, hay que abandonar todo esfuerzo: no hay nada que hacer, porque todo esfuerzo significa luchar contra uno mismo. 


Hagamos un ejercicio:

 

-Si te fuera notificado que hoy es tu ultimo día, de que te arrepentirías

 

Tamaña pregunta.

 

 

Sabías que la Dra. Elizabeth Kumbler Ros, especialista en terapias de acompañamiento a enfermos terminales, comenta en sus registros sobre los pacientes que acompañó, que respondían ante la pregunta:

 

-      ¿si te dieran la oportunidad de volver a empezar, que harías?

 

Comentaba que poco menos que “todos” sus pacientes respondian lo mismo.

Palabras más, palabras menos:

 

” Me atrevería más, tomaría más riesgos, haría mas lo que me gusta y me trae alegría”

 

Fíjate, según su vasta experiencia acompañando   a enfermos terminales encontró que de lo único que se arrepentían sus pacientes de forma uniforme, era de no haberse atrevido  a más.

 

Hagamos un ejercicio muy fuerte:

Ante esa situación de volver a empezar desde la posición de un desahuciado, ¿Qué empezarías a hacer?

¿Qué harías sabiendo que es tu nuevo comenzar, que es tu nueva oportunidad?

 

Esa repuesta guárdala dentro de ti, proponte hacerlo, hazte el firme propósito de hacerlo.

 

Te cuento:

Cuando se es muy joven se vive bajo la premisa de: “Tengo toda la vida por delante”, ya tendré tiempo.

Avanzado el tiempo comienzas a darte cuenta de muchas cosas que dejaste de hacer, y ya no tienes todo ese tiempo que otrora vociferabas.


Resulta que para algunas cosas ya no habrá fuerzas, quizás los recursos ya no están, pero para otras cosas que no hiciste solo falta la disposición.

 

Una  historia:

Recuerdo que desde hace muchos años tenia un sueño. 

Quería hacer el camino de Santiago; no obstante, siempre había algo mas importante que hacer.

Después de una prueba(*) me di cuenta de que las condiciones físicas no eran las mismas de hacían 20 años atrás, y cuando lo pensaba me negaba esa posibilidad; sin embargo se presentó en el escenario una oportunidad de hacer las dos cosas, trabajar y lograr ese anhelo, quede apresado contra mí voluntad por los cierres de frontera en tiempos de covid, la primera frontera que se abrió fue Europa y después todo conspiro, se me presento un proyecto para España y listo.

Fue difícil la decisión, tenía que romper una vez más el celofán, salir de mi zona de confort, nadar contra marea, entender que me quedaban reservas para hacer una vez mas un gran movimiento. Y lo hice.

Algunos hitos fueron fáciles, otros muy pesados, algunas veces tuve que agachar la cabeza, experimenté la otra soledad: ausencias; y también experimenté la otra compañía: la compañía de Dios.

Fueron muchos los momentos que mis pies casi no aguantaron, pero sentía por encima del dolor, el brío que daba estar haciendo lo que había deseado hacer desde hacia mucho tiempo. 

Ese camino tuvo precio, debí andar lento: al ritmo de otros, también aprendí a andar rápido: al ritmo de los otros.

No todo fue perfecto, pero valió el esfuerzo, ya tengo algo menos de que arrepentirme. Me atreví.

 

Bueno, permítanme ser honesto: yo he sido osado muchas veces y me he atrevido muchas otras, Gracias a Dios y con El, siempre.

 

Hago esta reseña con el objeto de mostrarte que, si podemos. 

Si realmente queremos algo, desde el corazón y con la premisa de no estar haciendo mal, todo conspirará para que se den las oportunidades y los recursos para lograrlo.

Así como el mar trae con sus olas movimientos a los granos de arena en la orilla de la playa, así aparecerán las oportunidades y las circunstancias para lograrlo.

 

Hoy te toca a ti.

Entrégale a la Divinidad tus deseos desde el corazón, por complejos que te parezcan, divídelos en fases, ve celebrando y felicitándote al lograr cada una de ellas, y sin miedo avanza y mas temprano que tarde lo lograras.

Al terminar cada fase, verás como la otra se hace más cercana, y así sucesivamente hasta lograr alcanzar tu meta, tu sueño. Si por alguna circunstancia o razón no lo lograras culminar, te quedara la satisfacción que no fue por no atreverte, haber empezado ya fue un logro.

Recuerda, siempre de la mano de Dios; por supuesto filtrando cada idea, cada decisión, poniendo lo máximo de ti, y cuando pongas lo máximo te darás cuenta de que hay mucho mas que eso que creías era lo máximo.

Tu impones las limitaciones y los límites.

 


Así que hoy si te preguntaran ¿Qué harías si te dieran esa segunda oportunidad de volver a empezar? Seguramente responderías: estoy en el proceso de hacer esas cosas que ayer no me atreví a hacer.

 


Deseo, aspiro y quiero que estés bien y que tengas vigor y fe para lograr lo que te mereces y te has negado.

 

Bendiciones.

 

 

Alexis Rodríguez.

 

 

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