Soltar y Perdonar.
Por: Alexis Rodriguez
Hablando de perdón y un poco mas.
Mucho se habla de perdonar, de yo perdono, tu perdona, ya no me afecta esto o aquello que paso, pero la realidad es que muchas veces nos sigue afectando e impactando la vida cotidiana ese suceso traumático por el que atravesamos por el que pudimos haber transitado.
Quiero compartir el significado de un término poco usado por la mayoría de nosotros, pero me surgió como elemento para explicar el tema del título.
Se trata del término Anastomosis, este un término, usado en biología, micología, medicina y geología, se refiere a la unión de unos elementos anatómicos con otros de la misma planta, animal o estructura mineral.
Para poder lograr la unión deben las partes a unir estar libres de restos o elementos no deseados que contaminarían ese nexo.
Ahora que tiene que ver esto de Anastomosis con el perdón.
Allí vamos:
Muchas veces una experiencia traumática deja huellas, llamémosle cicatrices, estas cicatrices no necesariamente representan que la unión de las partes afectadas está sana; cicatrizar es un evento superficial, esto debe estar acompañado de la sanación de todo el conjunto, que cuando te toques la cicatriz o la zona circundante, está no duela, o que está eventualmente no te deje dormir, o acuses dolor, todo esto evidencia que aún no está sanada.
El perdón y el olvido es una técnica sin falla, funciona, el perdón debe estar acompañado del olvido.
Si perdonamos pero hablamos o pensamos siempre en el dolor o quien lo infringió, nos faltaria perdonar y perdonarnos, soltar y olvidar.
Voy a parafrasear al maestro Jesús de Nazareth:
*Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados.*
MARCOS 11:25
Y del Antiguo Testamento recordar a Nehemias:
*Pero nuestros antepasados actuaron con soberbia y desoyeron, tercos, tus mandatos. No quisieron escucharte, no se acordaron de las maravillas que hiciste en su favor; rebeldes y tozudos, se empeñaron en regresar a su situación de esclavitud. Pero tú eres un Dios que perdona, "un Dios clemente y compasivo, lento a la ira y rico en amor". Así que no los abandonaste*
NEHEMÍAS 9:16-117
Asi que digo yo: ¿quienes somos nosotros para no perdonar, cuando el Padre, Jesús de Nazareth, nos dan su mandato de perdón con nosotros y con nuestros deudores?
Entonces de verdad vale revisar nuestros corazones y sanar nuestras heridas desde adentro, y no sólo perdonar con la boca, perdonar entonces desde el corazón, para que no quede huella de rabia, de dolor, de ira o de venganza.
Esto será una gracia para Dios y para nosotros mismos.
Que tengas una noche llena de amor, paz y Providencia de Dios.
Un abrazo fraterno.
Bendiciones.

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