Un Camino de Escogencias.
Por: Alexis Rodriguez.
Desde las líneas del Ermitaño en sus historias y moralejas hoy les dejo un fragmento para reflexionar sobre nuestras decisiones y nuestras circunstancias en consecuencia.
-Ermitaño: tú has conocido tantas personas, gente famosa, importantes, sencillos e infames.
¿Que tienen en común esas personas.?
El Ermitaño, miro a lo alto y como quien arranca un fruto maduro y lo ofrece, y entonces respondió:
-Querido Shela, todo tienen algo en común: son Personas, son Humanos, son imperfectos. Pero también te pudiera decir que son proclives a hundirse en sus miserias y a triunfar sobre ellas.
Mira Shela: Los seres humanos somos superables, siempre podemos ser mejores, pero escogemos entre dos caminos, uno sencillo que nos lleva a las miserias humanas y otro complejo y sinuoso que nos lleva a conocer la divinidad que llevamos dentro.
Nosotros tenemos un gran don, el don del libre albedrío, eso de poder decidir hacia donde enrumbar nuestro timón, hacia donde emprender nuestra marcha.
Un iluminado tendrá siempre los mayores retos, las mayores tentaciones para caer en sus miserias, y a veces cae y se levanta y otras veces cae y permanece allí convirtiéndose en un infame.
Mientras un infame este caído y sumido en las miserias puede escoger resurgir y a veces los hace y prospera por encima de sus circunstancias, y otras veces escoge permanecer en esa zona de miserias.
Con esto quiero decirte que vivimos en un mundo de elecciones, de escogencias y el resultado de esas decisiones nos coloca como seres superados o seres hundidos.
Vivimos en un mundo de oportunidades para prosperar, pero nadie puede prosperar cultivando y mejorando una sola faceta de su vida.
No basta con estudiar un arte o una ciencia y/o tener un grado, no es suficiente con ser prospero en los negocios, no basta con decirse iluminado. Cualquiera de esas facetas puede estar cargada de egoísmo, de falsa modestia o de vacío.
He conocido a abogados que viven sin resolver sus problemas legales, ingenieros que construyen una mala casa para sí mismo, médicos con enfermedades en su cuerpo descuidadas, psicólogos que dicen ser terapistas de conducta y están atrapados en traumas no superados y atraviesan crisis de personalidad frecuentes, también a sacerdotes o pastores cursando malas acciones para el prójimo, todos tienen algo en común: todos prepararon un aspecto de su vida y eligieron refugiarse en esa careta de control, en ese dibujo para los demás pero no para ellos mismos.
Yo mismo escogí estar en esta pétrea cueva y hacerla mi casa para alimentar mi ego de sabio... y te preguntaría: Seré sabio o seré un aprendiz de sabio.
Te voy a ayudar, soy el más sencillos de los aprendices, y ni siquiera aprendiz de sabio; Estoy aprendiendo a ser aprendiz.
Dicho esto, el Joven Shela algo abrumado solo atino a decirle al Ermitaño:
-Gracias Ermitaño, pero sobre todo gracias por tu sinceridad al dibujarme un nutrido mapa de información para yo mismo responder la pregunta que te efectúe. Gracias.
Las jugadas de nuestros ancestros hoy repercuten en nosotros, y nosotros estamos formando las jugadas de nuestros descendientes.
Reaprender, entender la importancia de las decisiones transgeneracionales, es vital para poder reconstruir las jugadas futuras nuestras y las de nuestros descendientes.
Con mucho amor agradecer a nuestros ancestros sus esfuerzos, hicieron lo que sabían hacer, invitarlos a sentirse inocentes, perdonarse y cerrar ciclos, y nosotros, con mucho amor sentirnos inocentes, entender que somos el resultado de las jugadas, de las decisiones de nuestros ancestros, perdonarlos, agradecerles por todo lo bueno que hicieron y sentir el alivio de la inocencia, sentirnos inocentes y perdonarnos.
Alexis Rodríguez

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