El Verdadero Amor

 

El Verdadero Amor.

Por Alexis Rodriguez D.



Se habla tanto del amor que casi se prostituye la palabra.

 

Amor de pareja, amor de padres, amor de hermanos, amor de familia, amor de amigos y pare usted de contar cuantos tipos de amor calificamos. Por cierto, sin juicios, el Amor a Dios lo dejé para el final.

 

Hace unos días mientras asistía a una conferencia, me tocó expresar mi descripción del amor, y no se me ocurrió otra forma que contarles una historia que acá se las narro:

 

Entrando a un buen restaurante, me atendió la chica que acomodaba a los que recién llegaban.

 Me consigue una mesa para dos, aunque yo estaba solo, luego llego el mesero y me trajo la carta. Mientras leía la carta pude observar una pareja que para mi JUICIO era muy dispareja, el hombre un joven muy bien trajeado, perfectamente afeitado, porte atlético, y lo que las chicas calificarían como de buen parecido, mientras tanto le acompañaba una mujer algo mayor que el, con la cara arrugada, no se si por un accidente o por algún motivo de nacimiento, el aspecto de la mujer era bastante desagradable para mi JUICIO, no obstante el joven la llenaba de mimos y halagos y ella hacia lo mismo con el, llegando inclusive a besarse con pasión sin importarle nada ni nadie.

Mi ruido mental comenzó a hacer todo tipo de JUICIOS mientras ellos continuaban. Me interrumpió el mesero y le di mi orden, pero eso no impidió que continuara mirando a la pareja dispareja según yo. Noté entonces que se disponían a marcharse, el joven, con la mayor amabilidad ayudó a levantarse a la pareja, con halagos y besos la tomó de la mano, -se notó que ella también tenía algún defecto al caminar- ella mientras tanto agarró de la mesa un pequeño artilugio, le dio un golpe en el aire y se desdobló un bastón para ciegos, lo tomó con el mismo amor y ternura que los había acompañado y se lo colocó en la mano a su joven enamorado. Así salieron él y ella riendo y disfrutando su momento de amorío y celebración.

 

Mientras terminaba la historia vi la cara de sonrisa en todos los asistentes, eso era el amor, totalmente ciego y la belleza se encuentra donde los ojos humanos no alcanzan.

 

 

Ahora le toca el turno al amor de Dios.

La razón por la que no vemos a Dios es porque la belleza de Dios no puede ser vista con ojos humanos, se siente, se admira con otros sentidos no corpóreos.

 

Con esto culminé mi participación y dejé ese sabor a amor en el ambiente.

 

Feliz y bendecido día.

 

 

 

 

 

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