El Elefante y los Ciegos.
Desde muy joven he tenido maestros espirituales que me han guiado de una manera disruptiva y mirando al mundo de una forma no gregario, entre esos maestros estuvo un gran místico que fue mi tutor por mucho tiempo, el me enseño muchas lecciones a través de los cuentos derviches y hoy les dejo uno de ellos con su reflexión incluida.
Más allá de Ġawr (غور), había una ciudad en la que todos sus habitantes eran ciegos. Un rey con su cortejo, que incluía un poderoso elefante, decidió acampar cerca de la ciudad de los ciegos unos días antes de proseguir su viaje.
La población local estaba ansiosa por saber del elefante, pues nunca se habían encontrado con uno y les parecía un animal de lo más exótico. Así, tres miembros de esta ciega comunidad fueron, emocionados, a su encuentro. Al llegar a donde el elefante se encontraba, tantearon ciegamente al animal, palpando cada uno de ellos alguna parte de su voluminoso cuerpo.
Cuando volvieron junto a sus conciudadanos, impacientes grupos se agruparon a su alrededor, preguntaron por la forma y el aspecto del elefante, y escucharon, atentos, a los tres ciegos que habían podido conocer de primera mano sobre tan fabuloso animal.
Al hombre que había tocado la oreja le preguntaron acerca de la naturaleza del elefante y dijo “Es una cosa grande, rugosa y gruesa como un felpudo”.
El que había palpado la trompa repuso: “Te equivocas completamente, es como un tubo recto y hueco, largo y con un olor muy fuerte”.
El que había tocado sus patas comentó: “Es poderoso y firme como un pilar”.
Los tres ciegos lo habían percibido erróneamente: cada uno había palpado una sola parte de las muchas y se había conformado con ello. Ninguno conocía la totalidad.
Reflexión:
Hay una verdad del tamaño de un templo "nadie tiene la verdad absoluta", todos tenemos un pedazo de la verdad y la palparemos como nuestra verdad.
Llegar a la madurez de la humildad nos permitirá escuchar la verdad de los otros y hacer entonces nuestro mayor y mejor esfuerzo por sentir lo que el otro siente sobre su verdad; allí y solo allí podremos sacar de esa fracción de verdad el eslabón para unir a nuestra verdad y ir viajando hacia la verdad universal y única.
Feliz y bendecido dia.

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