La Primera Predica



La primera Predica.

Por Alexis Rodríguez D.


¿Sabes que sería lo mejor que deberíamos hacer al amanecer o al empezar un nuevo proyecto?

¿De verdad no lo sabes?


Hablemos de la arrogancia:

La arrogancia es cuando una persona tiene una actitud excesivamente orgullosa de sí misma y se siente superior a los demás. Es creer que uno es mejor o más importante que los demás, lo que puede llevar a comportamientos negativos.


Cuando alguien es arrogante, tiende a cerrarse a nuevas ideas y perspectivas, pensando que siempre tienen la razón. Esto puede obstaculizar su crecimiento personal y profesional, ya que no están dispuestos a aprender de los demás ni a aceptar sus errores.

Además, la arrogancia puede dificultar las relaciones con los demás, porque nadie quiere estar cerca de alguien que constantemente menosprecia a los demás o se muestra poco condescendiente.

En el ámbito laboral, la arrogancia puede ser un obstáculo para el éxito y el progreso, ya que puede alejar a los compañeros y jefes, dificultando la colaboración en equipo y el avance en la carrera o el empleo.

Para prosperar en la vida, es esencial ser humilde, mantener una mente abierta y ser consciente de que habitualmente hay oportunidades para aprender y mejorar. Ser respetuoso con los demás y valorar sus ideas también es crucial para construir relaciones saludables y productivas.

En resumen, la arrogancia es un obstáculo que puede limitar el crecimiento personal, las relaciones y las oportunidades. Ser humilde y estar dispuesto a aprender de los demás nos permitirá avanzar en la vida y alcanzar el éxito de una manera más satisfactoria y significativa.


Ahora, ya habiendo hablado de la arrogancia, hablemos entonces de la humildad, esa característica clásica de los iluminados que, aun con toda la sabiduría o don, están el conocimiento de que son solo una minúscula parte del universo, están abiertos a escuchar, entender y poseen el don de la empatía.


Agradecer es una consecuencia de la humildad y es justamente agradecer lo primero y lo último que deberíamos hacer al empezar un día. Agradecer el amanecer, agradecer el anochecer. También agradecer en deseo manifiesto al iniciar un proyecto y agradecer la culminación de cada etapa del mismo.


El salmo 51:17 nos habla de las palabras de David. 

“Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás"

Ser humilde ante el poder de Dios y sus designios nos lleva a bajar la cabeza ante él y dar gracias por lo que nos da y lo que nos quita, lo que comprendemos y aquello que no comprendemos.


Señor Gracias te doy por el don de la vida, por haberme dado la oportunidad de dedicarte este momento, permíteme Dios ser tu fiel alumno aun en las fronteras donde no te veo, que la fe  me mantenga conectado a tu sabiduría y tu poder. Permiteme Señor encontrar en los retos de todos los días tu amor y tu provisión, y esto que te  pido Señor , te lo agradezco  no solo para mi, sino también para todos aquellos que en ti  posan su agradecimiento. 

Amen.


Feliz y Bendecido día.


 


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