No Solo Basta con Saber.



No es Suficiente con Saber.

Por Alexis Rodríguez Díaz


Desde las líneas del Ermitaño les dejo una lección de vida.


"No sólo basta saber" es una corta y profunda historia que nos invita a reflexionar sobre la importancia de la perseverancia y la paciencia en la vida. A través de una simple metáfora, nos muestra cómo la siembra de una semilla no solo depende del acto de plantarla, sino también del cuidado que se le brinda en su crecimiento.

El relato nos presenta a un grupo de sembradores que, a pesar de haber plantado las semillas con ilusión, se desaniman al ver que no germinan. Sin embargo, la sabiduría del Ermitaño les muestra que la clave no está en la cantidad de semillas o en la ayuda divina, sino en la elección del terreno adecuado y el cuidado constante de la siembra.

A lo largo de la historia, el Ermitaño utiliza la parábola del sembrador para ilustrar el proceso de crecimiento de una semilla y cómo este proceso puede ser afectado por diferentes factores externos. Con esto, les invito a reflexionar sobre cómo nuestras acciones y decisiones pueden influir en el resultado final de nuestros esfuerzos.


Las semillas fueron meticulosamente esparcidas sobre los surcos del arado en la tierra, pero a pesar de los esfuerzos de los sembradores, los días y las semanas pasaban sin que germinaran. Desesperanzados, los sembradores rogaban al cielo por lluvia.

Fue entonces que un ermitaño, quien los había estado observando durante días, se acercó a ellos y llamó su atención. Metió su mano en el surco, tomó un puñado de tierra y sacó unas semillas secas con escasas raíces. Tomó otro y otro puñado y descubrió que no había raíces.

Con solemnidad, el ermitaño habló: "No es suficiente tener semillas y ganas. Es necesario elegir el terreno adecuado y cuidar la siembra después de haberla plantado".

Luego continuó: "Mira esas otras tierras, cubiertas de verdes plantas, y aquella otra en la que ya se ha cosechado. ¿Sabes qué ha pasado allí?"

"No es un asunto de Dios, sino un asunto del hombre. Es necesario sembrar en el momento adecuado y tener paciencia. No te desanimes. La vida es una escuela y a veces se aprueba, a veces se reprueba, pero hay que seguir intentando y hacerlo mejor cada vez. Observa a aquellos que han tenido éxito, aprende en silencio de ellos, adapta sus secretos a tu siembra y sigue intentando. Asegúrate de no dejar que les falte el agua, el sol, el cuidado y la poda".

El ermitaño les recordó la parábola de sabiduría del antiguo y sagrado libro: 

"El sembrador salió a sembrar su semilla; y al sembrarla, una parte cayó junto al camino, y fue pisoteada, y las aves del cielo se la comieron. Otra parte cayó sobre la roca, y tan pronto como creció, se secó, porque no tenía humedad. Otra parte cayó en medio de los espinos; y los espinos, al crecer con ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena, y creció y produjo una cosecha a ciento por uno. Y al hablar estas cosas, Jesús exclamaba: El que tiene oídos para oír, que oiga" (Lucas 8:5-8).

Con estas palabras, el semblante de los hombres cambió y con renovada energía tomaron sus herramientas y comenzaron a preparar la tierra para la próxima siembra.

Mientras tanto, el ermitaño desapareció en el horizonte del camino, regando semillas a su paso y llevando consigo la esperanza y la sabiduría necesarias para el éxito en la siembra.


Metáfora y Aprendizaje.

La metáfora central de la historia "No solo basta saber" es la siembra de una semilla y su proceso de crecimiento. Esta metáfora nos muestra que, al igual que una semilla, nuestros proyectos y objetivos también necesitan un cuidado constante y una elección adecuada del entorno para crecer y desarrollarse adecuadamente.

Así, la historia nos enseña que no basta con tener una idea o un deseo, sino que es necesario trabajar duro y perseverar para lograr nuestros objetivos. Además, también nos muestra que, al igual que las semillas, nuestras acciones pueden ser afectadas por factores externos, como el entorno y las circunstancias, y que es importante tener en cuenta estos factores para poder superarlos.

Otro aprendizaje que se puede extraer de la historia es que la vida es una escuela constante, en la que podemos aprender de los demás y de nuestras propias experiencias. El Ermitaño les entrega a los sembradores una parábola de sabiduría, la del sembrador, que les sirve de guía para la próxima siembra en la tierra y en su corazón. Así, la historia nos muestra que debemos estar siempre abiertos a aprender y a escuchar las enseñanzas de aquellos que nos rodean.

Para concluir, la metáfora de la siembra y el proceso de crecimiento de una semilla nos enseña la importancia de trabajar duro, perseverar, estar atentos a nuestro entorno y estar abiertos a aprender de las experiencias y enseñanzas de los demás. Estos aprendizajes son fundamentales para alcanzar nuestros objetivos y crecer como personas.


¡Feliz día y bendiciones!

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