La Sabiduría de la Naturaleza.
Por Alexis Rodriguez Diaz ®
La Sabiduría de la Naturaleza
El Ermitaño empezó a enseñarle al Shela la sabiduría que se encuentra en la naturaleza. Le explicó cómo los árboles crecen y se desarrollan a pesar de las adversidades, y cómo las estaciones cambian y todo fluye sin esfuerzo. El Shela empezó a entender la importancia de dejar ir y fluir con la vida.
A veces el Ermitaño enseñaba al Shela la sabiduría que se puede encontrar en la naturaleza. Un día, mientras caminaban por el bosque, el Ermitaño se detuvo frente a un árbol majestuoso y le preguntó al Shela: "¿Qué ves aquí?".
El Shela miró el árbol y respondió: "Veo un árbol grande y hermoso".
"Observa más de cerca", dijo el Ermitaño. "¿Qué más puedes ver?".
El Shela miró más de cerca y notó las ramas nudosas del árbol, los pequeños insectos que se movían en su corteza y las hojas que cambiaban de color con el tiempo.
"Ahora, cierra los ojos", dijo el Ermitaño. "Y escucha el árbol".
El Shela cerró los ojos y escuchó. Escuchó el suave crujido de las ramas moviéndose con el viento y el sonido de las hojas susurrando entre sí.
"Este árbol ha estado aquí durante cientos de años", dijo el Ermitaño. "Ha sobrevivido a tormentas, incendios y cambios estacionales. La naturaleza es sabia y nos enseña que, al igual que este árbol, debemos ser fuertes y resistentes ante los desafíos de la vida. También debemos aprender a adaptarnos a los cambios, como las hojas que cambian de color en otoño".
El Shela se sintió profundamente conmovido por las palabras del Ermitaño y por la sabiduría que se puede encontrar en la naturaleza. A partir de ese momento, comenzó a prestar más atención a su entorno y a aprender de la naturaleza en todas partes donde iba. Aprendió que la naturaleza no solo es bella, sino que también puede ser un gran maestro.
Bendiciones.
Feliz día.

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