Decisiones
Alexis Rodriguez
Ese día, el joven Shela punteaba la caminata, detrás iba el viejo Ermitaño. El Shela, por momentos, aceleraba la marcha y dejaba atrás al Ermitaño, quien con su caminar parsimonioso no se preocupaba por que el joven se desprendiera en veloz caminata.
Pasados unos minutos, el Shela en su veloz andar debió detenerse. Frente a él había tres caminos; nunca había caminado por ese lado de la montaña. Esperó un rato al Ermitaño, quien apareció a la distancia. Lo alcanzó y le preguntó: “¿Qué te pasa? ¿Por qué te detuviste?”.
El Shela miró con cara de vergüenza al Ermitaño y le respondió: “Ermitaño, no sé cuál de los tres caminos escoger. Me siento confundido, cada uno va hacia una dirección diferente. ¿Cuál escojo?”.
El Ermitaño, en un momento misterioso, tomó un poco del polvo del camino, lo levantó al aire y lo dejó caer. Mientras tanto, Shela lo miraba con atención.
Prosiguió el Ermitaño: “No creas nada de esto, solo juego con el polvo y el viento. Acá no hay magia que valga. Es tu decisión, es tu elección. Decide el camino y sin miedo afronta el porvenir. Todos los caminos conducen a alguna parte. Por cierto, ¿a dónde te dije que iríamos hoy?”.
Extrañado, el Shela le respondió: “No me dijiste dónde iríamos hoy, Ermitaño. Solo me dijiste que iríamos a un lugar interesante”.
“Exactamente”, le respondió el Ermitaño, “llegamos a la etapa interesante del viaje. Decide, ninguno de los tres caminos conduce hacia ese lugar. Cualquiera que tomes te llevará a donde vas. Recuerda, nunca te dije dónde iríamos, eres tú quien lleva la guiatura. Tú, ¿a dónde quieres ir?”.
Desconcertado, el Shela respondió: “Ermitaño, nunca dije que quería ir a alguna parte”.
Sonrió el Ermitaño. “¿Entiendes ahora? Tu decisión te llevará a donde tú quieras ir. ¿Quieres que yo escoja por ti? ¿Y si te llevo a un precipicio? ¿O te llevo a un pozo de brea de donde no podrías salir? ¿O si te llevo a los más hermosos jardines? ¿Entiendes ahora de qué se trata la lección de hoy?”.
“Nunca seas gregario, no dejes que otro decida por ti, atrévete a tomar decisiones pensadas. Cada decisión, cada elección tiene una consecuencia, cada consecuencia te afectará positiva o negativamente. Querido Shela, el mejor camino es el que tú andas, el que tú escoges; todos te enseñarán algo. Los dogmas son como ofertas de esta mañana: ‘te llevaré a un lugar interesante’, como cantos de sirena solo te ofrecen. Sé tú y decide”.
Dicho eso el Shela entendió la lección y la internalizo.
Ermitaño: ¿te gustaría recorrer un rato el camino del medio?
El Ermitaño sonrió y le siguió con un vamos, caminemos juntos un rato.
Nuestra vida se basa en decisiones.
¿Que eliges hoy?
Amor y Luz.
Bendiciones.
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