Un Café y un Abrazo.
Alexis Rodriguez Diaz.
¿Qué parecido hay entre un café y un abrazo?
La respuesta se encuentra en la similitud profunda que comparten. Permíteme explorar esta conexión.
Un abrazo no solo es un gesto físico; es un intercambio de energía poderosa. Cuando abrazamos a alguien, compartimos más que el contacto de nuestros cuerpos. Nos sumergimos en un universo invisible de emociones, recuerdos y afecto. Es como si fusionáramos cielo e infierno en un solo abrazo, llevando dentro de nosotros todo lo que somos y lo que nos rodea.
Ahora, hablemos del café. Imagina tomar una taza de café en soledad. Mientras el aroma se eleva desde la taza, recuerdas a esa persona que extrañas: amigos, familia o tu ser amado. En ese momento, el café se convierte en un vehículo cuántico. Sí, has leído bien: cuántico. Como si fuera un portal, te traslada instantáneamente a la presencia de aquel a quien añoras.
Cierra los ojos. Visualiza a esa persona. Imagina un viaje a través del espacio y el tiempo, hasta los predios donde reside. Ahora, al llevar la taza de café a tus labios, siente el calor y el aroma. Es como si estuvieras compartiendo ese café con tu ser querido. Y en ese instante, se produce un abrazo. Puede ser largo o breve, pero es real. En lo más íntimo de su ser, esa persona está recibiendo tu abrazo y correspondiendo con su energía de amor y paz.
Así que no te sientas solo sola. Aunque estén separados por distancias físicas, puedes dar un abrazo a la distancia. Sirve tu café como te gusta y crea ese vínculo invisible. Hoy, en este día lleno de bendiciones, permite que la paz y la luz del Padre te iluminen mientras compartes un abrazo de café con el corazón.
Un Café compartido de bendiciones, de Paz y Luz.
Alexis Rodriguez D.

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