Una travesía hacia la consciencia espiritual
Alexis Rodriguez Díaz
Como seres humanos, el acto más grandioso de humildad y crecimiento reside en aceptar que nuestra consciencia abarca apenas el 5% de las capacidades de nuestra mente. Atreverse a explorar el 95% restante y trascender los límites de lo corporal, ese es el verdadero tesoro que nos espera.
Mucho antes de nacer, cada uno de nosotros ya estaba conectado con la esencia divina, somos parte de ella. Durante los primeros meses de vida, esta conexión es casi absoluta. Sin embargo, a medida que crecemos, nos vemos influenciados por un programa inconsciente que se nos va inculcando, conformado por nuestras experiencias con padres, familiares y la sociedad en general. Este programa, en la mayoría de los casos, nos aleja gradualmente de nuestra conexión con el alma.
La expresión "salir de la Matrix" se ha vuelto popular en la actualidad. Lo que percibimos como realidad no es más que el producto de la mente colectiva moldeada a lo largo del tiempo. Nuestro mundo original, en su esencia pura, está compuesto por montañas, ríos, cielos, viento y almas.
Desde la antigüedad, existen indicios que apuntan a que, incluso en eras prehistóricas, cuando la escritura aún no existía, había una conexión con otro plano, con otra octava, que nos brindaba información y guía. Con el paso del tiempo, esta conexión se fue desvaneciendo, dejando al colectivo vulnerable a la manipulación. Aquellos que han logrado mantener su despertar han luchado por preservar y difundir el puente hacia ese mundo del alma.
Sin pretender elaborar una tesis exhaustiva, sino más bien invitarte a una exploración profunda y personal, te animo a trascender los dogmas y estatutos de tu religión. Más allá de las creencias preestablecidas, se encuentra la posibilidad abierta y permanente de conectarnos con la fuente, con Dios, y comprender que nuestra alma es un canal, una fracción de esa fuente divina.
Alcanzar esta conexión requiere disciplina, estudio y dedicación. Como recompensa, encontraremos esa unión que nos anexa al otro lado del velo, donde podremos ver y experimentar más allá de la Matrix. Sentiremos, oleremos y saborearemos sin la limitación de los sentidos físicos, pues estos son inherentes a la experiencia humana. Al lograr la conexión, todo lo que percibimos a través de nuestros sentidos quedará minimizado, y la satisfacción que antes obteníamos de ellos se transformará en un sentido superior, el sentido del alma, la conexión con lo divino. En ese estado de plenitud, donde todo se une y donde reside todo el tiempo del mundo, todas las vidas, todo el amor, los misterios se irán develando uno a uno, abriendo puertas a nuevas dimensiones de comprensión.
En definitiva, somos viajeros en esta experiencia llamada vida, sin juicios, sin clasificaciones de bueno o malo, corto o largo. Nuestro único objetivo es vivir. Algunos descubrirán la verdad al trascender al otro lado del velo, mientras que otros lo lograremos en plena experiencia de vida. Contaremos con maestros y guías que nos acompañarán en este camino hacia una vida conscientemente espiritual.
Bendiciones, Paz y Luz.
Alexis Rodriguez D.
@aarodriguezd
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