La Máscara.


La Máscara. 

Alexis Rodriguez Diaz. 


¿CUAL ES TU MÁSCARA? 

En esta octava de existencia terrena, el ser humano se reviste de una armadura invisible, una máscara que le brinda protección y aislamiento. Cada uno de nosotros la diseña a su medida, adaptándola a las circunstancias y personas que nos rodean.

Esta máscara, a menudo múltiple, nos permite navegar el mundo con cautela, ocultando partes de nuestro interior que consideramos vulnerables. Sin embargo, esta armadura también puede convertirse en una prisión, limitando nuestra capacidad de conectar con los demás y de experimentar la vida en toda su plenitud.


Desnudando

La confianza juega un papel fundamental en la construcción y desgaste de esta máscara. Cuando no confiamos en alguien, erigimos muros invisibles que impiden que nuestra esencia se manifieste. Guardamos celosamente nuestro interior, revelando solo aquello que consideramos seguro.

Concideremos que "la confianza" no es más que la ausencia de miedos. 

A medida que la confianza florece, permitimos que nuestra máscara se disuelva, dejando entrever fragmentos de nuestro ser auténtico. Sin embargo, incluso en las relaciones más profundas, es raro que lleguemos a mostrar el 100% de nuestro interior.

Esta armadura, si bien nos protege, también nos constriñe. El peso de la máscara puede dejar huellas en nuestro rostro, marcando nuestra personalidad y limitando nuestra capacidad de expresarnos con total libertad.

En la sociedad actual las mascaras son tan comunes como una camisa o un pantalón, es por eso que no nos damos cuenta que estamos Viviendo entre mascaras. 


Algunas reflexiones desde la Mística, la Psicología y el Estoicismo:

Diversas corrientes de pensamiento han explorado la naturaleza de la máscara y su impacto en nuestras vidas.

En el ámbito de la mística, autores como Rumi y Eckhart Tolle enfatizan la importancia de trascender la máscara para conectar con nuestro yo verdadero, el "Ser". Rumi nos invita a "despojarnos de las máscaras" y a "buscar la verdad en el interior", mientras que Tolle nos recuerda que "la máscara es el ego", un obstáculo para alcanzar la cercanía con lo divino y la iluminación.

En la psicología, Carl Jung introduce el concepto del "arquetipo de la persona", una máscara que representa la imagen que proyectamos al mundo. Jung creía que esta máscara era necesaria para la interacción social, pero también advertía sobre sus peligros, como la alienación y la pérdida de la autenticidad.

Por su parte, el estoicismo, representado por pensadores como Marco Aurelio y Séneca, nos enseña a aceptar la realidad tal cual es, incluyendo la necesidad de utilizar máscaras en ciertas situaciones. Sin embargo, el estoicismo también enfatiza la importancia de cultivar la virtud y la autenticidad, aspectos que solo pueden florecer cuando nos liberamos de las máscaras innecesarias.

En nuestro camino de autodescubrimiento, y crecimiento holistico es fundamental reconocer la existencia de la máscara y su influencia en nuestras relaciones y experiencias.

Despojarse de las máscaras no implica exhibicionismo o vulnerabilidad extrema, sino más bien un proceso gradual de autoconocimiento y apertura hacia los demás.

Al permitir que nuestra esencia se manifieste con mayor libertad, nos abrimos a la posibilidad de conexiones más profundas, experiencias más auténticas y una vida más plena.


Vale recordar:

La máscara nos protege, pero también nos limita.

La confianza nos permite desprendernos de la máscara gradualmente.

La desnudez del alma nos acerca a nuestro yo verdadero y a la conexión con los demás.

El camino hacia la autenticidad es un proceso continuo de autoconocimiento y apertura.


Ser autocritico y honesto con nosostros mismos nos da la apertura de dimensionar la máscara que usamos y a evaluar cuanto podemos desprendernos de ella para crecer. 

Se tu mismo/a no lo que el rebaño quiere que seas. 


Paz y Luz. 
Bendiciones 

Alexis Rodriguez D 


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Decisiones

Decisiones Alexis Rodriguez  Ese día, el joven Shela punteaba la caminata, detrás iba el viejo Ermitaño. El Shela, por momentos, aceleraba l...