Un viaje hacia el Interior de mi mismo
Amanecía, era un amanecer atípico en esas montañas; el silencio se hacia tan grande que se sentía la magnitud de la soledad de la montaña, esa soledad que enseñaba y aleccionaba, mientras tanto el Shela retirado de forma aislada meditaba al momento que el Ermitaño en una inmensa introspección se dejaba llevar por el silencio y la inmensidad.
Se oyó la voz solida y ronca del Ermitaño en conversación consigo mismo:
-Me priorizo a mi para amarme, y desde allí transformarme.
Como puedo hablar de amar a otros: padres, hermanos, pareja, hijos, familia , amigos... Si no me amo. Como puedo amar a otros sin amarme.
Desde dentro de si surgió una voz que le susurro:
¿Qué harías si no tuvieras miedo?
Esa es una pregunta explosiva, le replico a la voz interior.
Nuevamente la voz le dijo:
¿Qué harías si no tuvieras miedo... miedo a que?
Reino el silencio dentro del Ermitaño y de pronto hablo para si:
Hay un momento de epifanía donde ocurre un fenómeno extraordinario cuando se sucede un "momentum", y surge el valor, la fuerza imparable y la humildad de decirnos a nosotros mismos: "Antes de ayudar a otros tengo la obligación de ayudarme yo" .
Cuanto me estoy ayudando a ser más y mejor, a sentirme mejor haciendo lo que me gusta, haciendo eso que he soñado y no lo he hecho por miedo a fallarle a los que digo amar. ¿Cuanto?
La voz nuevamente le dijo:
-Hay pasos necesarios para empezar a amarse, a quererse a apreciarse.
Recuerda que no estamos hablando de egoísmo o egocentrismo, llamémosle autovaloración, autoestima, autoconocimiento.
Hay que romper paradigmas y eso a muchos les da miedo, hasta que lo hacen... se valiente, atrévete, es tu oportunidad.
La voz prosiguió:
Te acuerdas del cuento del viejo, el joven, el niño y el burro.
Cuando el burro iba sin nadie sobre el lomo, llamaban tontos a los que iban a pie; cuando el joven se montaba sobre el burro, los observadores decían: que desconsiderado el joven con ese viejo; cuando el viejo se montaba sobre el burro los observadores decían que viejo tan sinvergüenza mira como el niño va a pie mientras el va sobre el lomo del burro; y si se montaba el niño sobre el burrito, entonces decían que podemos esperar de la juventud, mira al niño con tanta fuerza dejando que ese viejo camine en este día tan soleado, y se les ocurrió montarse los tres sobre el burro y gritaba la gente: "malvados van a matar a ese burro".
Ya lo ves hagas lo que hagas siempre habrá quien te juzgue por lo que haces, así que lo que importa realmente eres tu, tu momento presente para ti.
El Ermitaño, continuaba silenciado, en su rítmica respiración se sentía paz, y nuevamente la voz interrumpió su silencio interno:
-Antes de ponerte al servicio de los demás, debes ponerte al servicio de ti mismo.
No existe manera de encontrarte si no a través del viaje hacia ti mismo y ese viaje es en solitario, se viaja en un vehículo unipersonal.
No es el viaje hacia el ego, o hacia el egoísmo, es más bien hacia la salida del laberinto que has creado desde que empezó tu natural existencia.
Eso lo harás sin dogmas, sin falsos preceptos de amor.
Pon en ejercicio la doctrina encerrada en el mandamiento:
"Amaras a tu Prójimo, como a ti mismo"
Énfasis en "como a ti mismo"
Si te Atreves a amarte, será el inicio del bien amar a los demás.
No puedes dar lo que no posees, si quieres amar, pues amate; si quieres respetar, respetate; si quieres valorar, valórate; si quieres transformar, transfórmate.
El Ermitaño le hablo a la voz y le pregunto:
Y el miedo, el miedo a lo desconocido, el miedo al juicio de otros, que hago con el.
La voz replico:
-No tengas miedo, no tengas miedo al juicio que otros harán de ti, es tu vida, no la vida de tus padres que ya fueron, ni la de tus hermanos, ni la de tu pareja o tus hijos; es tu vida y es la primera con la que tienes la obligación y el derecho de amar, apreciar, valorar y querer.
Cuando llegues allí te vas a enamorar de ti y te darás cuenta que eres el amor que andabas buscando, allí perdonaras y te perdonaras, allí se cruza el límite, allí entiendes entonces que no existe nada más grande que tu y al hacer ese descubrimiento y llenarte de El, nace entonces la capacidad de bien amar a los demás.
Allí descubrirás lo que hay en El "Yo soy Yo, como El es en mi"
El Ermitaño sumergido aun en la mas profunda meditación escucho cuando la voz del maestro le susurro amorosamente:
"Te espero del otro lado de tu laberinto"
Alexis Rodriguez
Esta cavilación tendrá adeptos y detractores, los que tienen miedo de encontrarse le temen a este viaje hacia su interior, allí donde está la chispa divina.

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