Armadura de Dios
Libro de Daniel
«¡Bendito seas tú, Dios nuestro y de nuestros antepasados! »¡Tú eres famoso, y mereces ser alabado para siempre! »Reconocemos que pecamos contra ti, pues desobedecimos tus mandamientos, y dejamos de adorarte. Merecíamos el duro castigo que enviaste sobre nosotros. Fue justo el castigo que le diste a Jerusalén, la ciudad de nuestros antepasados: siempre nos has tratado con justicia y sinceridad. »Los que seguimos adorándote estamos muy avergonzados y no nos atrevemos ni a abrir la boca. Porque tú hiciste que el rey más malvado de la tierra nos derrotara. ¡Nos humilló gente que no cree en ti! »Por eso ahora te pedimos que no nos abandones, ni rompas tu pacto con nosotros; no dejes de amarnos. »Ayúdanos por el amor que les tuviste a tu amigo Abraham, a tu servidor Isaac y a Israel, tu pueblo elegido. A ellos, que son nuestros antepasados, les prometiste muchos descendientes, tantos como estrellas hay en el cielo y arena hay a la orilla del mar. Sin embargo, te ofendimos, y ahora somos una de las naciones más pequeñas y humilladas de la tierra. No tenemos rey ni profeta ni un jefe; ya no podemos presentarte nuestras ofrendas; no tenemos un templo a donde ir en busca de tu perdón. »Pero ahora estamos arrepentidos y nos humillamos ante ti con sinceridad. Por favor, considera nuestro arrepentimiento como si fuera una gran cantidad de ofrendas presentadas en tu honor.
Es todo lo que te podemos ofrecer para seguir adorándote de todo corazón, porque los que de verdad confían en ti, no serán avergonzados. »Queremos obedecerte con toda sinceridad, y agradarte en todo; no permitas que esta gente nos avergüence. ¡Muéstranos tu gran amor! Tú eres nuestro único Dios, sálvanos con tu gran poder, y haz crecer tu fama. ¡Avergüenza y humilla a quienes nos han hecho daño! ¡Destruye su poder y su fuerza! ¡Que reconozcan que tú eres el único Dios todopoderoso en toda la tierra!»
Daniel (dc) 0:26-45
Armadura de Dios

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