BEBE ARCOIRIS.

BEBE ARCOÍRIS.

Recopilación y Comentarios de Alexis Rodríguez Díaz.


Después de compartir experiencias de acompañamiento con dos parejas con condiciones similares y sabiendo que es un tema complejo, me propuse compartir este artículo como aporte a quienes les ha correspondido transitar esa experiencia.

               Los "bebés arcoíris" son aquellos que nacen después de la pérdida de un embarazo o la muerte de un bebé. Son considerados símbolos de esperanza y renacimiento después de la adversidad. Estos bebés representan la luz y la alegría, trayendo consuelo y sanación a las familias que han experimentado pérdidas previas.

Desde una perspectiva mística, ofrezco algunas recomendaciones para honrar y nutrir la experiencia de tener un bebé arcoíris:

1. Cultivar la gratitud: Enfócate en la gratitud por la llegada de este nuevo ser en tu vida. Agradece por la oportunidad de experimentar la maternidad/paternidad nuevamente y por la transformación que este bebé arcoíris trae consigo.

2. Sanar el pasado: Reconoce y permite que tus emociones relacionadas con la pérdida sean procesadas y sanadas. Permítete llorar y liberar cualquier dolor o tristeza que aún puedas llevar contigo. Puedes buscar apoyo emocional o terapéutico si sientes que necesitas ayuda en este proceso.

3. Conectar con la espiritualidad: Dedica tiempo a conectarte con tu propia espiritualidad, ya sea a través de la meditación, la oración, la introspección o la práctica de rituales significativos. Busca tu propia conexión con lo divino y encuentra consuelo y guía en ese espacio sagrado.

4. Cultivar el amor incondicional: Ama a tu bebé arcoíris con todo tu corazón y alma, reconociendo que esta nueva vida es un regalo precioso. Permítete experimentar una profunda conexión y vínculo con este ser, nutriendo el amor incondicional que fluye entre ustedes.

5. Practicar la aceptación y la confianza en el proceso de la vida: Reconoce que la vida es un flujo constante de cambios y que cada experiencia tiene su propósito. Acepta que tu bebé arcoíris tiene su propio camino y propósito en este mundo y confía en el proceso de crecimiento y desarrollo que se está llevando a cabo.

Recuerda que estas recomendaciones son desde una perspectiva mística y espiritual, y cada individuo puede encontrar su propia forma de honrar y nutrir la experiencia de tener un bebé arcoíris. Lo más importante es permitirte sentir y vivir plenamente esta nueva bendición en tu vida, reconociendo su significado y valor.


fr:. Alexis Rodríguez Díaz
Paz y Luz


¿Qué sucede si no se reconoce el lugar del/la hijo/a fallecido/a?

Si no se vive y se elabora el duelo por la pérdida gestacional, se proyecta la falsa creencia de que “traer bebés a la vida para olvidar el dolor” es la solución. Es decir, se reemplaza el dolor con un nuevo miembro en la familia. Esto es lo que se conoce como hijo/a de reemplazo o sustitución. 

Esta costumbre de instar a traer una nueva vida para olvidar la pérdida era algo muy común cuando la mortalidad infantil era mucho más elevada que hoy día. Al poco tiempo de fallecer un/a hijo/a, las mujeres volvían a quedarse embarazadas. Incluso en muchos casos, si coincidía el sexo, se le ponía el mismo nombre.

La carga emocional que se le da a un bebé cuando se le pone el nombre de un/a hermano/a fallecido/a no es fácil de asimilar e inconscientemente llevará la carga del hijo/a muerto/a cada vez que digan su nombre. 

El nuevo bebé no viene a sustituir al anterior

El bebé arcoíris no ha de venir a sustituir al anterior. Es un nuevo bebé, con una nueva vida y una historia familiar que viene marcada por una pérdida anterior.

No es lo mismo que el bebé llegue cuando los padres y las madres han elaborado el duelo que cuando no. 

Los deseos y anhelos que proyectan los padres y las madres cuando un nuevo bebé llega al mundo es completamente distinto si se ha permitido elaborar el duelo (en tiempo y forma).

Si se elabora y se transita el duelo: Si los progenitores se toman el tiempo necesario para transitar el dolor y elaborar el duelo (lo mínimo recomendable son 6 meses, lo aconsejable 1 año), la llegada de un nuevo/a hijo/a se vivirá desde un lugar sano y sin cargas emocionales, más allá de la propia historia familiar.

Si no se elabora el duelo: Si los progenitores buscan un bebé para olvidar el dolor de la pérdida, proyectarán este dolor inconscientemente, comparando e idealizando el/la hijo/a fallecido/a. Esto repercute directamente en el nuevo bebé que vivirá una vida sintiendo que nunca es suficiente, con comparativas y expectativas imposibles de alcanzar.

Se necesita tiempo para elaborar el duelo

Se requiere de tiempo para elaborar el duelo. El dolor por la pérdida de un/a hijo/a no puede negarse ni aplazarse, es necesario pasarlo por el cuerpo, transitarlo y sobre todo, llorarlo.

Nunca se va a reemplazar el dolor por la muerte de un/a hijo/a, pero no se vive de la misma manera cuando se permite la elaboración del duelo. Transitar el dolor es aprender a vivir con la experiencia de la muerte y la fuerza de la vida.

Si los padres y las madres se permiten el tiempo y el espacio para elaborar el duelo le darán la oportunidad al nuevo bebé de venir lo más libre de cargas y expectativas. 

Si no, la vida del bebé arcoíris estará ligada al hermano/a muerto/a y a rellenar el vacío por la pérdida. 

Tipos de pérdida gestacional y perinatal: 

Embarazo ectópico.
Aborto natural.
Aborto provocado.
Muerte durante el parto.
Muerte perinatal por enfermedad.
Muerte perinatal por accidente.
Síndrome de muerte súbita del lactante (SLSM).

Miedos y temores

Es lógico pensar que, en función de las circunstancias de la muerte del bebé, el siguiente embarazo puede llegar con miedos y temores a que algo malo pueda suceder. Esto puede llegar a afectar de tal forma que las mujeres durante su embarazo no se quieran vincular con el nuevo bebé por miedo a volver a pasar por lo mismo. Esto supone un bloqueo emocional durante todo el embarazo que les impide conectar con el bebé. 

El bebé libre de cargas vivirá una infancia feliz

Cuando la vida del bebé es 100% libre de cargas, anhelos y mandatos, podrá vivir una infancia plena, feliz y sana.

No se trata de cambiar y ocultar la historia, sino de transformar el dolor y llorar la pérdida, para poder separar la muerte de la vida.


A todas aquellas madres y padres que han perdido a un bebé, os abrazo el corazón.

A todas las familias que lloran silenciosamente la pérdida de un bebé, os abrazo el alma.

A todos los bebés que se fueron pronto: “Todo cambió para siempre cuando tú naciste. Ni siquiera el gran dolor de tu partida ensombrece la luz que trajiste a nuestra vida” – Gaby Pérez Islas.

En memoria de Regina y Carlota

original de  Psic. Aranzazu Pa


Paz y Luz

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