La importancia de hacer el bien sin esperar reconocimiento ni gratitud

 


La importancia de hacer el bien sin esperar reconocimiento ni gratitud.

Por Alexis Rodríguez Díaz.


Una pregunta interesante: 

¿Hasta cuando hacer el Bien?


Recientemente, compre un viejo libro usado, allí entre las hojas una nota manuscrita. En la nota, una dama escribió -quién sabe hace cuantas décadas-, que a sus 60 años recién se había casado de nuevo, hablaba de su vida, de dulzuras y de amarguras, de sus hijos que le dieron alegrías y también habían sido malagradecidos. Pero concluye la nota con estas palabras: "Hace 20 días me casé con Vic, decidí que me acompañara".

El viejo libro "El Médico de Córdoba" original francés traducido al español por Herbert Le Porrier, fechado en 1977, el cual comencé a leer habidamente, pues era un tesoro que había caído en mis manos, adicional como un plus la nota manuscrita hallada en su interior. Todo esto me hizo reflexionar sobre el caso y el hecho de hacer el bien sin esperar gratitud.


Empecemos recordando un escrito de Wayne Dyer en La fuerza del espíritu:

"El bien que haces hoy a menudo los demás lo olvidarán mañana". 

 

Haz el bien de todos modos.

 

Igual que ser feliz, hacer el bien es algo que constituye la expresión de tu esencia espiritual invisible. Deja de buscar la aprobación y gratitud de los demás para hacer el bien. Aunque nadie te dé las gracias, haz por los demás lo que tu corazón te dicte desde el espíritu, que está arraigado en la energía más rápida del amor, la bondad y la conexión a todo. Tu espíritu te insta a expresar la energía del corazón. El ego, arraigado en el mundo material, te insta a hacer lo que haces para que seas recordado y gratificado, come si la vida fuera un concurso.

Escucha a tu espíritu. Acuérdate de dar amor y hacer el bien porque tú eres así y no por otras razones.


Si actúas con el corazón, con amor nada te será mal agradecido, puesto que no lo haces por ti, lo haces por el otro.

Escucho con frecuencia decir: "y tanto que yo hice por él o por ella". 

Pierde la magia, pierde el don cuando hacemos esperando recompensa. Vale recordar a Mateo:

 

Mateo 6:3

 Pero tú, cuando le des a alguien que pasa necesidad, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. 


Recuerdo a un viejo maestro que me dijo unas sabias palabras: "No esperes nada de nadie, así sin expectativas.  Cuando des, lo que diste ya no es tuyo, fue un regalo que hiciste".

 ¿Tú cobrarías un regalo a quien le regalas?

Así que mis queridos amigos, que tu mano izquierda (la expectativa) no sepa lo que hizo tu mano Derecha (dar el bien).

Haz bien y no mires a quién.


Bendiciones

Alexis Rodríguez.


Paz y Luz.


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