El Mecanismo del Buen Trato.
Por Alexis Rodríguez Díaz.
¿Cuándo fue la última vez que ayudaste a un desconocido?
Es una pregunta que puede tener muchas respuestas y otras tantas justificaciones, pero como no se trata de hacer juicios, hablaremos un poco del mecanismo del buen trato.
¿Estás consciente que venimos por defecto humano con la programación de la supervivencia?
Me explico: Estamos programados para velar por nuestra propia supervivencia y bienestar. Nuestra biología viene de "fábrica" dispuesta a luchar y sobrevivir, por lo que lo normal es que "veamos siempre el Yo antes del nosotros"(mecanismo del ego). Somos un alma en un cuerpo humano, mientras eso prevalezca, somos egoístas.
Como sabemos, el alma es la conexión con Él, con Dios. Mantenernos lo más unido a nuestra alma de manera consciente nos mantiene en conexión también con esa Divinidad Eterna que nos hace actuar benevolentemente para con los otros.
En un mundo donde las grandes religiones se entrelazan, el altruismo brilla como un hilo común que une a la humanidad. (Teoría Pura)
En el corazón del budismo, un monje se entrega a la compasión, extendiendo su mano a aquellos que sufren, buscando aliviar su dolor. En el catolicismo y cristianismo, un sacerdote o un pastor se dedica a servir a los necesitados, compartiendo amor y esperanza a través de sus acciones. En el islam, un devoto se esfuerza por ser generoso con los menos afortunados, siguiendo el ejemplo del Profeta, y así sucede con las otras religiones de la humanidad.
Así, en cada tradición, el altruismo se convierte en un faro que guía a las almas hacia un propósito superior, recordándoles que el verdadero significado de la vida reside en el servicio desinteresado a los demás.
Dando la Mano.
¿Cuándo fue la última vez que extendiste tu mano a un extraño necesitado? Reflexiona, pues cada uno de nosotros es desconocido para la gran mayoría que nos rodea.
Existe una ley universal que rige nuestras interacciones: la ley de correspondencia. Respondemos a los demás de la misma manera en que somos tratados. Si brindamos amabilidad, es muy probable que recibamos amabilidad a cambio. Bajo esta premisa, si ignoramos a quienes se nos cruzan en la calle, también seremos ignorados. Nos tratan como nosotros tratamos.
Haz el bien sin mirar a quién. Por naturaleza, nuestra bondad inspira bondad en otros. Desde una simple sonrisa hasta acciones tangibles, todo cuenta. Regala desde el corazón y tus recursos, sin esperar recompensa. Pero no te envanezcas por tus actos. Si te excedes, dañarás la magia del altruismo y la conexión con los desconocidos.
Alexis Rodríguez Díaz
Que seas bien tratado el día de hoy.
Paz y Luz

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