EL TEMPLO DONDE HABITA EL ESPÍRITU
El proceso de purificación interior que prepara un renacimiento no es necesariamente fácil. Un famoso fragmento de la Biblia ilustra la necesidad del coraje. El Nuevo Testamento cuenta que, cierto día, cuando ya faltaba poco para la Pascua judía, Jesús fue a Jerusalén. Llegando al templo, vio vendedores de bueyes, ovejas, palomas y varios cambistas cómodamente sentados y tratando de ganar dinero. Armado de un látigo, Jesús los expulsó del templo (Juan 2:13-22).
Una primera conclusión que puede sacarse de este episodio es que la Pascua no debe ser excesivamente explorada como un evento comercial. No hay nada malo en comprar y vender. Lo que se debe evitar es la confusión entre lo comercial y lo sagrado.
En este fragmento, la idea de comercio también es simbólica. Se refiere a toda búsqueda de lucro o interés personal a costa de otros. El templo es la consciencia de cada individuo. Los “mercaderes” que hay que “expulsar” son la codicia, el miedo y la ambición egoísta.
La verdadera Pascua tiene lugar en el mundo del alma, y para vivirla es necesario dejar de lado la avidez de ganancias personales, materiales o sutiles. La Pascua celebra el renacimiento interior que viene después de que el yo personal tome la decisión de dejar de comportarse como si fuese el centro único del universo. Esto ocurre como consecuencia de haber descubierto la bendición eterna que hay más allá de las ilusiones personales de corto plazo.
En toda caminata espiritual hay resistencias que vencer. Por ello, en el episodio de la expulsión del templo, los vendedores discuten con Jesús y el maestro plantea un desafío que anticipa el futuro:
“Destruid este templo y en tres días lo levantaré”.
El Evangelio añade que Jesús no se refiere al templo externo, sino a su propio cuerpo.
"El cuerpo físico humano es un santuario y debe ser respetado. En él habita un espíritu divino, un alma inmortal. Este templo puede ser destruido, porque la muerte es una necesidad de la naturaleza, pero resurgirá, porque a cada muerte le corresponde un renacimiento. Como Pitágoras y la sabiduría oriental, la filosofía esotérica enseña que la reencarnación es una ley"
Bendiciones.
Alexis Rodríguez D.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario