Ponernos los Zapatos del Otro.
25 / 08 /2022
Por: Alexis Rodriguez D.
En estos tiempos de complejidad hay que valerse de muchos artilugios para andar con el menor peso posible sobre la espalda!
Entre los pesos muy pesados está la crítica y la incomprensión.
Me he dado cuenta que con un pequeño ejercicio de empatía nuestra crítica hacia los demás se aminora enormemente e inclusive se disipa y sucede un maravilloso milagro, al entrar en sinergia con el otro; esa persona que otrora criticábamos entra en sinergia con nosotros y caminamos aliados en esta senda que circunstancialmente nos ha tocado recorrer.
En la historia de Khalil Gibran que les comparto se deja ver el porqué debemos (debemos) ser empaticos en el trato con los demás.
‘La brizna’
La brizna, una fábula de Khalil Gibran sobre la humildad y la empatía
‘La brizna’, una fábula para dolescentes y adultos sobre la humildad y la empatía
Una hoja se había caído al suelo arrastrada por una ráfaga de viento. Era otoño, y su tallo ya estaba débil. Al caer, molestó a una brizna de hierba, que empezó a discutir con ella:
– ¡Me has despertado! ¿No puedes caer haciendo algo menos de ruido?- dijo la hoja de muy mal humor.
– ¡No sabes lo que dices, ignorante!- dijo entonces la hoja- No sabes que mis sonidos son dulces y musicales porque no conoces nada de lo que ocurre arriba. Tú nunca has volado. Solo conoces las miserias de la tierra, porque no puedes moverte.
La brizna entonces calló, totalmente avergonzada, mientras que la hoja volvió a balancearse con el viento, voló y volvió a caer más adelante sobre la tierra, suavemente. Y allí, se quedó dormida.
Pasó el tiempo y llegó la primavera. La que antes había sido hoja, germinó y se convirtió en brizna de hierba. Y con la llegada de nuevo del otoño, comenzaron a caer las hojas. Y la brizna de hierba, que había olvidado que antes fue hoja, dijo enfadada:
– ¡Hay que ver el ruido tan espantoso que hacen todas las hojas al caer!
Moraleja: ‘Solo vemos los defectos y el mal comportamiento en otros; cuando parte de nosotros mismos, no lo percibimos’.
(‘La brizna’ – Khalil Gibran)
Ubícate en el lugar del otro, has un esfuerzo y entiende por lo que atraviesa el otro, cuanta dificultades debe paliar para seguir adelante, arrebátale la cara de amargura con comprensión. Se que no es así de fácil lograrlo, pero sólo iniciarlo es un buen hábito que generará dividendos más pronto de lo que imaginamos.
Seamos aliados, no enemigos; vivimos en el mismo lugar llamado tierra, adolecemos y disfrutamos de las mismas circunstancias. Algunos tienen una vida más compleja y otros menos... Pero el barco es el mismo, existe y en el estamos todos navegando hacia Puerto seguro. Pongamos cada día un poco más, y como decía el Papa Francisco en una homilía:
“El Arte de ascender no está en no caer, está en no permanecer caído”
Dios nos Bendiga grandemente.
Alexis Rodriguez D.

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