Descubriéndonos un poco mas.
Por Alexis Rodriguez Diaz.
Como
seres evolucionables, tenemos la obligación de estar atentos a los cambios, y también
al crecimiento sostenido y permanente.
Desde
tiempos remotos el ser humano ha estado evolucionando, no solo desde el punto
de vista físico o corpóreo, sino también desde en sentido espiritual.
Los
ancestros de todas las culturas tenían conocimientos extraordinarios de lo que
es la relación Mente, Cuerpo, Mundo que nos rodea, y desde esos cuerpos la interconexión
no era ni es por vía cables o elementos físicos, mas bien es por vía remota (*), entiéndase
vía energética, eléctrica, cuántica o como le quiera llamar cada cosmovisión.
Así
como esta suficientemente estudiado y documentado científicamente la interconexión entre todos
los seres de un bosque, así los seres humanos tenemos también una interconexión
con la red energética hacia adentro y hacia afuera de nuestro cuerpo.
Hace
más de veinte años la ecóloga Suzanne Simard descubrió que los
árboles comunican sus necesidades y se envían nutrientes entre sí a través de
una red de hongos enrejados enterrados en el suelo; en otras palabras,
descubrió que se "hablan" entre ellos.
Simard
demostró cómo los árboles utilizan una red de hongos del suelo para comunicar
sus necesidades y ayudar a las plantas vecinas.
Desde
entonces, ha sido pionera en la investigación de cómo
conversan los árboles, incluyendo cómo estas filigranas fúngicas ayudan a
los árboles a enviar señales de advertencia sobre el cambio ambiental, a buscar
a sus parientes y a transferir sus nutrientes a las plantas vecinas antes de
que mueran.
Todos los árboles del mundo forman una asociación simbiótica con hongos subterráneos. Se trata de hongos que son beneficiosos para las plantas y que exploran el suelo. Los hongos envían micelio, una masa de hilos finos, a través del suelo. El micelio recoge los nutrientes y el agua, los devuelve a la planta e intercambia los nutrientes y el agua por un azúcar u otra sustancia producida por la fotosíntesis de la planta.
Es
esta red la que conecta un sistema radicular de un árbol con otro sistema
radicular de un árbol, para que los nutrientes y el agua puedan intercambiarse
entre ellos.
Ahora,
como es arriba es abajo, como es adentro es afuera (frase la tabla de la
esmeralda), nuestro cuerpo (cuerpo físico) es un sistema orgánico y
un sistema nervioso que se puede observar y medir, pero más allá existe un
sistema energético que transforma toda la información desde los dos extremos y
lo envía al cuerpo mental ( ver los estudios avanzados y desarrollos de la neurobioenergética
). Todo esto desde la visión de hacia adentro.
Por otra parte desde
nuestro cuerpo también salen y entran señales que cual ondas de radio son
transmitidas y recibidas por los seres humanos y el entorno circundante, esto sucede de forma invisible
pero ya medible por los científicos con las herramientas de las neurociencias.
Esto esta altamente documentado en los legados de los ancestros de todas las grandes culturas y en los libros sagrados de diferentes religiones.
O
sea que al igual que en la película de Avatar, somos un sistema interconectado;
todos nos comunicamos con todos por diferentes vías y medios, mucho más allá de
las comunicaciones escritas o habladas.
No es hasta ahora, que muchos empiezan a entender lo que los ancestros explicaban con aquello de abrazar a los árboles, sentarte o tocar una piedra de tal tipo, bañarte en el rio tal o en la cascada tal y lo de purificarte con el fuego. Así podemos buscar muchas coincidencias con estos descubrimientos científicos, que mas bien han sido certificaciones de lo que ya sabíamos y nos negábamos a aceptar como válidos. Siempre estas cosas eran tachadas de brujerías, chamanismo, o demoniacas. Nada más lejos de eso.
Grandes
iluminados de diferentes religiones así lo hacían, se comunicaban con lo que era
enunciado en aquellos tratados como “elementales”, elementales del agua,
tierra, fuego y viento, o de otros que se comunicaban con las plantas o con los animales. Esto era una forma metafórica de indicar la comunicación
con los reinos de la naturaleza y un poquito mas allá, con la Divinidad que
mora en todo ser, en toda creación existente.
Me
gusta el paralelismo: “No seamos como los perros que le ladran a todo lo desconocido”
"Negar la existencia de esa simbiosis entre los reinos y entre sus integrantes es negarnos a evolucionar holísticamente"
Somos mucho mas que cuerpos, somos una fracción
de la energía suprema que sostiene esta gran sinfonía llamada vida.
Esa
homeostasis de la que los biólogos y científicos hablan, funciona para el
sistema; o sea si somos cuerpos energéticos esa homeostasis también aplica para
la intercomunicación e interrelación armónica con todos los componentes del
sistema humano/animal/vegetal/mineral, esto sería sencillamente armonía en manifestación.
Se conoce como homeostasis el conjunto de fenómenos de autorregulación que permiten el mantenimiento de una relativa constancia en la composición y propiedades del medio interno de un organismo.
En
pocas palabras, todo esta conectado con el todo. Y todo es parte del todo.
Por
silogismo entonces nuestro universo micro/macro deberíamos verlo como interactuante
con nosotros y nosotros con él.
"Nada mas hermoso que llegar al estado de conciencia que nos permite comprender y vivir este concepto. Todos estamos conectados, lo que te pasa me pasa."

No hay comentarios.:
Publicar un comentario