En algo se está fallando.
Por: Alexis Rodríguez Díaz
Mientras sostenía una
conversación con un grupo que asisto (vídeo conferencia), lancé una pregunta a
los más jóvenes:
¿Tienes hijos o los piensan tener?
La repuesta fue un tajante ¡no!, Y algunos pocos fue ¡No por ahora!
Luego hice otra, pregunté a los mayores de 50:
¿Estas Solo/a?
(viviendo de manera independiente, sin hijos, ni familia Contigo)
La repuesta de más del 75% fue
¡Si!
A ese grupo le hice una segunda pregunta:
¿En solitud o Soledad?
Con la aclaratoria de: Solitud (Soledad escogida con gusto y placer)
Soledad es accidental y no deseada.
La repuesta fue aproximadamente 50/50
Allí fue que lancé una gran incógnita al aire:
¿Cuándo perdimos la
capacidad asociativa?
Cada uno defendió sus lugares
y sus porque, algunos con un no porque no, otros plantearon variopintos motivos
del porque no.
Vemos como cada día los jóvenes están pensando menos en tener hijos, y adoptan
una mascota a la cual tratan como hijos y lo fomentan como hijos.
Mientras que los más mayores, están solos o en Solitud, y también adoptan
una mascota como acompañantes y le llaman hijos y lo tratan como tal. O sea que
los animalitos sustituyen a los hijos…
Esto no es normal ni remotamente.
Yo soy amante de los animales, los trato como seres especiales, cada uno con su
nivel místico correspondiente. Pero estemos claros, no son mis hijos, son seres
especiales del reino animal, para mí con alma y por los que merecen un respeto
y consideración muy especial.
Entonces, ¿Qué hay detrás de sentir a una mascota como un hijo?
Es todo un tema para tratar. Pero insisto, Normal no es.
Pero como estamos tiempos de ruptura, no habrá quien defienda eso como Normal.
Que pasó aquí, donde y porque fue que perdimos nuestra capacidad asociativa
como familia, nuestro deseo innato de formar familia humana y multiplicar la
especie, de hacer de la familia o clan el sustento del linaje humano. Cuantas
generaciones le quedan al linaje de tu familia si tus hijos se negaran a tener
hijos.
Desde una
visión transgeneracional podríamos definir este fenómeno como
una ruptura por dolor; y valdría la pregunta: ¿ha sido tan precario el
contenido de amor colectivo de esta sociedad de la que te hablo, que el sistema
familiar se niega entonces a continuar con este linaje?
De cualquier forma, entiendo
y comprendo las razones por las que muchos jóvenes se niegan a tener hijos o lo
posponen indefinidamente, comprendo las razones sociales, las económicas, las
estratégicas desde el punto de vista situacional de cada pareja. Pero
cierto es que algo no anda bien por allí.
Esta ruptura ha llegado también
a los más creciditos, los mayores que ya llegaron allí sin hijos por las
razones que hayan sido, los otros que por que escogieron por razones estratégicas
no tener hijos todavía, paso el tiempo y ya no se podía. Y después al final de
la cola veo a los ancianos solos, solos porque se acostumbraron a la soledad y
otros porque no tienen quien los acompañe, esto tampoco es normal.
Esta condición disociativa más
temprano que tarde nos impactara a todos, a unos más y a otros menos.
Seguro estoy que con esta reflexión
no voy a cambiar tu forma de pensar, pero un grano de arena mas otro grano, mas
otro hacen una montaña.
Dios les bendiga grandemente.
elcafecompartido@gmail.com
Si quieres ser incluido en la lista de distribución de El Café Compartido pulsa el link y inscríbete dejando tú nombre, mail y número telefónico con código internacional.
Link de solicitud de inclusión👇🏼
https://wa.me/541176425558text=elcafecomparido

No hay comentarios.:
Publicar un comentario